He pasado la mayor parte de mis 24 en Australia. También es la primera vez que me hago mayor sin estar con mi familia y amigos que conozco desde hace años. PodrÃa estar equivocada, pero me siento diferente. Me siento más libre que nunca, con total poder en mis decisiones y sin temer equivocarme. Me conozco mucho mejor y vivo en sintonÃa con mis emociones.
Me obsesionaba el futuro y ahora vivo cada dÃa como si el mañana no fuera a llegar.
Me faltaba confianza en mà misma y cada vez voy ganando más valentÃa con todo lo que hago. Sigo siendo la primera en ayudar a aquel que lo necesita, pero he aprendido que recibir también es bonito. Sigo creyendo que la gente es buena, pero estoy aprendiendo a no rodearme de la gente que no me hace feliz. He conocido varias culturas y me siento más sabia por haber compartido anécdotas y tradiciones con personas de otros increÃbles paÃses. He aprendido a ser independiente y a gestionar el dinero lo mejor posible. Soy bilingue, pero qué bonito es seguir aprendiendo expresiones y palabras nuevas cada dÃa.
He aprendido a amar y ser amada y no puedo ser más feliz que compartir mi presente con una persona que ha aceptado amar cada parte de mi exterior e interior.
DÃa tras dÃa doy fuerzas a las alas que algún dÃa me llevarán a lo más alto. Por último, aunque todavÃa sigo formándome en la lección de la vida, sigo sin muchas respuestas a preguntas en mi cabeza, asà que sólo espero que los 25 me sorprendan.
