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MARIA ELENA


Irse de casa nunca es fácil. Duele ese momento en el que das ese último abrazo y el sabor a despedida impregna toda tu piel.

Vuelvo a irme al otro lado del mundo, pero esta vez no hay lágrimas en los ojos, no hay inseguridad ni tampoco desconocimiento. Hay muchas ganas de comerse el mundo, de viajar, de aprender, de disfrutar cada segundo de esta aventura. Vuelvo con ilusión y fuerza, con la esperanza de vivir momentos inolvidables.


Me llevo conmigo los abrazos de mis padres, la sonrisa y el "te quiero mucho, prima" de mi bicho favorito, de los ánimos y el calor de mi familia y de la sensación de nunca haberme ido al estar con mis amigos.


Irse nunca es fácil, una parte de ti se queda en casa, en tu hogar, en el lugar que siempre has conocido y al que sabes que siempre volverás, pero a veces para crecer y conocerse a uno mismo hay que irse lejos... y valorar lo que tienes.


Irse lejos no es malo, es seguir viviendo la vida que quieres. Irse lejos es luchar por tus sueños y pasiones. Irse lejos es tomar las decisiones acertadas para avanzar y aceptar que aunque tu camino es estar lejos de casa, es el camino correcto para ti.

Nos vemos pronto ❤️
octubre 09, 2019 No comentarios

He pasado la mayor parte de mis 24 en Australia. También es la primera vez que me hago mayor sin estar con mi familia y amigos que conozco desde hace años. Podría estar equivocada, pero me siento diferente. Me siento más libre que nunca, con total poder en mis decisiones y sin temer equivocarme. Me conozco mucho mejor y vivo en sintonía con mis emociones. 

Me obsesionaba el futuro y ahora vivo cada día como si el mañana no fuera a llegar.

Me faltaba confianza en mí misma y cada vez voy ganando más valentía con todo lo que hago. Sigo siendo la primera en ayudar a aquel que lo necesita, pero he aprendido que recibir también es bonito. Sigo creyendo que la gente es buena, pero estoy aprendiendo a no rodearme de la gente que no me hace feliz. He conocido varias culturas y me siento más sabia por haber compartido anécdotas y tradiciones con personas de otros increíbles países. He aprendido a ser independiente y a gestionar el dinero lo mejor posible. Soy bilingue, pero qué bonito es seguir aprendiendo expresiones y palabras nuevas cada día. 

He aprendido a amar y ser amada y no puedo ser más feliz que compartir mi presente con una persona que ha aceptado amar cada parte de mi exterior e interior. 

Día tras día doy fuerzas a las alas que algún día me llevarán a lo más alto. Por último, aunque todavía sigo formándome en la lección de la vida, sigo sin muchas respuestas a preguntas en mi cabeza, así que sólo espero que los 25 me sorprendan.
junio 25, 2019 No comentarios

Esta Navidad no sólo he cambiado el invierno por el verano,
La chimenea por la playa,
El chocolate caliente por el helado,
Los abrigos y botas por vestidos y sandalias,
Las montañas áridas por el mar azul... No sólo he cambiado de país, sino también de continente. Cogí tres aviones para desplazarme al país más alejado de mi familia y amigos.

Y, la gran pregunta sería: «¿ha merecido la pena»? La respuesta, sin duda alguna, es SÍ.
Cuando me fui diez meses a Inglaterra o un año a Valencia estaba lo suficientemente cerca como para volver a casa por Navidad.

Melbourne está de mi ciudad natal, Lorca, a 17000km de distancia. Estas son las primeras navidades en las que no voy a disfrutar de la chimenea de mi casa, tampoco colocar la estrella de Navidad en el árbol, no disfrutaré de la comida de mi madre ni jugaré con el bicho de mi primo. Y, aunque ahora me sienta con ganas de llorar por no poder disfrutar de su compañía, me he dado cuenta de lo afortunada que soy de todo lo que tengo.

Tengo la inmensa suerte de tener una familia que me ama tanto como para dejarme cumplir mis sueños, aunque signifique estar en la otra punta del mundo. Y, por otro lado, tengo la gran suerte de tener amigos que me mandan su fuerza y su cariño siempre que pueden. En lugar de sentirme sola, me siento más rodeada de gente que nunca. Así que gracias por quererme y no olvidarme. Os tengo en mente cada día que pasa y os veo reflejados en cada familia o grupo de amigos que me encuentro. Vosotros sois mi casa.

Feliz Navidad ❤️
diciembre 25, 2018 No comentarios

Todo empezó en un Bla Bla Car. Volvía con una amiga de un concierto en Madrid y decidimos volver a Valencia compartiendo coche. La conductora resultó ser una una chica, cerca de los treinta, con muchas experiencias y viajes a sus espaldas. Siempre me han fascinado las personas que han tenido la oportunidad de viajar a muchos lugares, por eso le pregunté qué parte del mundo le había gustado más hasta el momento. Y, como suponéis, respondió Australia. 

Me habló de surf, canguros, koalas, barbacoas, parques naturales, animales peligrosos, amaneceres de ensueño... y, lo más importante, con la ilusión de poder volver. 

Le conté que me quedaban unos meses para acabar el máster, pero que no tenía ni idea de qué hacer después. Le confesé que no me gustaba la idea de quedarme en España y que estaba planteándome abandoner el país para irme por un tiempo al extranjero, aunque todavía no estaba segura de dónde. Ese fue el momento en el que ella me insitió que debía irme a Australia sin duda alguna. Me comentó las oportunidades laborales y los visados que Australia concedía para poder venir aquí y, sobre todo, la gran calidad de vida que el país poseía. En ese viaje no fue cuando decidí dar el salto a Australia, pero sí que se plantó la semilla que más darte florecía. 

Días después de ese viaje compartido, recordé las palabras de aquella chica sobre Australia y decidí buscar un poco de información. Recuerdo que no dormí aquella noche porque no pude dejar de leer experiencias de otras personas en las Antípodas, vídeos de sus viajes o entrevistas a aquellos que todavían seguían aquí comentando curiosidades sobre Australia. La semilla estaba creciendo a pasos agigantados y yo no me estaba dando cuenta. 

Desde esa misma noche, Australia se convirtió en mi principal pensamiento. No dejaba de pensar en pasear por aquellas playas de arena color marfil, surfear en aquellas olas color azul capri, visitar el místico Uluru, abrazar un koala, dar de comer a canguros o hacer un roadtrip en caravana por el desierto de arena rojiza... Australia crecía dentro de mí y cuando me di cuenta ya era tarde. Un día a salir de clase fue a hablar con una agencia, me informé sobre qué debía hacer para irme allí. Y ahí fue cuando me di cuenta de que la decisión ya estaba tomada, pero me faltaba una aprobación para llevar el plan a cabo: mis padres. 

Contárselo no fue fácil. Empecé confesándoles lo infeliz que era en Valencia y la necesidad que tenía de salir de España para ganar experiencia laboral y personal. Estaban de acuerdo con mis razones hasta que les dije el destino en el que había pensado. Al principio, preocupados me comentaron que era un país muy lejano, que no entendían para qué tenía que ir allí y me intentaron hacer cambiar de idea para irme a países más cercanos como Irlanda o Reino Unido. Les expliqué que ya había hablado con una agencia, de las ventajas de poder estudiar y trabajar en Australia, de las facilidades para encontrar trabajo, de los sueldos altos, de la buena calidad de vida... les insistí que no me dieran una respuesta definitiva hasta que no se informaran sobre todo. 

A la semana siguiente vinieron a Valencia para hablar con los de la agencia en persona y pudieran preguntar las dudas que tuvieran. Recuerdo que al acabar mi padre me dijo «Bueno, ¿cuándo te vas?». Ahí fue cuando supe que me iba a Australia. 

Realmente no fui yo quien elegió venir aquí, un viaje compartido, unas serie de circunstancias personales y una conversación en el momento justo fueron los factores que me han llevado a vivir mi sueño en Melbourne, Australia. Me gusta pensar que fue Australia quien decidió que viniera aquí, todavía sigo sin saber exactamente qué quiero hacer con mi vida, si quiero quedarme más tiempo o si, en cambio, volveré antes de tiempo. Lo que sí tengo claro ahora mismo es que quiero vivir el momento sin pensar ni el pasado ni el futuro. 

No te preocupes hoy por el fin del mundo. Ya es mañana en Australia ― Charles M. Schulz
noviembre 27, 2018 No comentarios

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