IRSE DE CASA NUNCA ES FÁCIL

by - octubre 09, 2019


Irse de casa nunca es fácil. Duele ese momento en el que das ese último abrazo y el sabor a despedida impregna toda tu piel.

Vuelvo a irme al otro lado del mundo, pero esta vez no hay lágrimas en los ojos, no hay inseguridad ni tampoco desconocimiento. Hay muchas ganas de comerse el mundo, de viajar, de aprender, de disfrutar cada segundo de esta aventura. Vuelvo con ilusión y fuerza, con la esperanza de vivir momentos inolvidables.


Me llevo conmigo los abrazos de mis padres, la sonrisa y el "te quiero mucho, prima" de mi bicho favorito, de los ánimos y el calor de mi familia y de la sensación de nunca haberme ido al estar con mis amigos.


Irse nunca es fácil, una parte de ti se queda en casa, en tu hogar, en el lugar que siempre has conocido y al que sabes que siempre volverás, pero a veces para crecer y conocerse a uno mismo hay que irse lejos... y valorar lo que tienes.


Irse lejos no es malo, es seguir viviendo la vida que quieres. Irse lejos es luchar por tus sueños y pasiones. Irse lejos es tomar las decisiones acertadas para avanzar y aceptar que aunque tu camino es estar lejos de casa, es el camino correcto para ti.

Nos vemos pronto ❤️

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